Capítulo XI
LOS DOSCIENTOS DOLARES
Un día en los que me encontraba platicando con Zerati le dije
sabes amigo ayer me que iba a la universidad en la mañana, al subirme al
transporte no iba nadie, me encontré una cartera con casi doscientos dólares
recuerdo que él me miro atónito como recordando algo.- que vas hacer con ella –
pues ayudarme con los pasajes a la escuela comprar una buena despensa y lo
demás te invito al cine, por algo me la encontré no es por casualidad tú me has
enseñado que es la causalidad --- te voy a contar una historia similar a lo que
yo pase un día en el transporte.
Como
a mediados del octavo semestre de mi carrera en la universidad pase por una
experiencia similar a la tuya me encontré una cartera casi con doscientos
dólares como tú, que causalidad verdad, pero cuando la abrí mirando ese
interior dije ya la hice como todo muchacho universitario dice, que suerte ya
tengo para mis pasajes y hasta unos zapatos me comprare así que saque el dinero
y saque las credenciales que tenía la cartera, la empecé a revisar había una
credencial que me llamo mucho la atención era de un hospital especial que
atendía solo a niños, algo me decía que regresara la cartera que quizás ese
dinero era para una consulta o tratamiento especial para esa criatura ahora que
lo recuerdo bien era de una niña, pero por algo me la encontré lo afirmaba y le
decía a Dios gracias, gracias, gracias por este regalo.
Esa cartera era de una dama no me puedo imaginar la
cara de angustia de la madre al ver que perdió la cartera y las credenciales de
su hija y yo dando gracias ja ja ja que ridículos somos los seres humanos
cuando pasamos por estas cosas siempre queremos justificarnos y ser ganadores,
en fin como en ese momento no preste atención a ello lo que más quería en ese momento
era aprovechar ese dinero.
Así que lo que hice fue pensar a mi conveniencia como hacer
un jaque pero sin mate, decidí regresar la cartera pero me quedaba con el
dinero tratando de justificar que esa es una buena recompensa y así lo hice con
eso calme a mi conciencia un rato, así que llegue a la casa con mi hermano y le
dije hermano te regalo cuarenta dólares con la condición de que regreses esta
cartera a su dueña mira aquí está la identificación y dice que vive por nuestra
colonia, mi hermano me dijo que no, que regresara esa cartera así que le dije
mira en estos momentos la estamos pasando mal así que este dinero que te doy es
para que te ayudes ¡y si quieres he! Al ver que lo había arrinconado decidió
dejar esa cartera a su dueña, y no quiero saber de quién es ni en donde vive
solamente regrésala, hoy en día no me puedo imaginar la cara de mi hermano al
recordar esa acción que lo obligue a eso creo que se ha de avergonzar de mí.
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Esa
mañana con ese dinero fui a una tienda de autoservicio compre despensa llegue a
la casa con el botín y transcurrió la tarde, mi padre ya era viudo tenía un
negocio en la ciudad pero mi padre no llegaba del negocio ya era más de las
ocho de la noche preocupados nosotros hasta que llego, entro muy triste el casi
ya no hablaba por la tensión de mantenernos ya que creo que como éramos tres
hijos él veía por nosotros, deshaciéndose en su negocio para alimentarnos esos
días el negocio iba de mal en peor solamente nos daba para comer y medio
pasarla, recuerdo sus palabras cuando llego.
Hijos me acaban de asaltar, pero que te paso papa quien fue-
él nos dijo simplemente estaba yo en la central de abastos comprando cosas para
comer había comprado ya unas cebollas cuando dos sujetos se subieron al carro y
me dijeron vámonos yo pensé que me iban a matar uno de ellos dijo- él no es, no
es el. Y el otro dijo de todos modos ya estamos aquí, con una pistola apuntando
a mi cabeza me observaron y algo se apiado en ellos me quitaron el dinero de la
venta y no tenemos ahora dinero me quitaron casi doscientos dólares. Y aquí
están estas cebollas las más caras que he comprado.
Nos
quedamos mudos, como tu estas ahora sin saber que decir con la tristeza
mezclada con coraje e impotentes ante esa situación y mi conciencia me
reclamaba, más trataba de calmarla pero es como un niño quejándose diciéndome
todo lo que había ocurrido era por mi culpa, en ese momento me quedaban como
cien dólares los saque de mi bolsillo y le dije papi ten con esto salimos, los
tomo y veía sus lágrimas de mi papa salirse de sus ojos, así entendí que nadie
puede quitarle a nadie nada, aun encontrándose dinero como en este caso es de
alguien la leyes existen y Dios te observa y te dará una buena lección o una
buena recompensa, me costó mucho trabajo perdonarme el que a mi papa tuviera
una pistola en la cabeza, lo comprendes amigo - hoy comprendo las leyes del
KYBALION y ahora las uso para mi beneficio, si Zerati lo comprendo no quiero
que me pase lo mismo que a ti en este momento voy a buscar la dirección de esta
cartera y espero mejor mi recompensa como Dios quiera dármela.
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