miércoles, 23 de noviembre de 2016

Capítulo XI



Capítulo XI

LOS DOSCIENTOS DOLARES

Un día en los que me encontraba platicando con Zerati le dije sabes amigo ayer me que iba a la universidad en la mañana, al subirme al transporte no iba nadie, me encontré una cartera con casi doscientos dólares recuerdo que él me miro atónito como recordando algo.- que vas hacer con ella – pues ayudarme con los pasajes a la escuela comprar una buena despensa y lo demás te invito al cine, por algo me la encontré no es por casualidad tú me has enseñado que es la causalidad --- te voy a contar una historia similar a lo que yo pase un día en el transporte.

Como a mediados del octavo semestre de mi carrera en la universidad pase por una experiencia similar a la tuya me encontré una cartera casi con doscientos dólares como tú, que causalidad verdad, pero cuando la abrí mirando ese interior dije ya la hice como todo muchacho universitario dice, que suerte ya tengo para mis pasajes y hasta unos zapatos me comprare así que saque el dinero y saque las credenciales que tenía la cartera, la empecé a revisar había una credencial que me llamo mucho la atención era de un hospital especial que atendía solo a niños, algo me decía que regresara la cartera que quizás ese dinero era para una consulta o tratamiento especial para esa criatura ahora que lo recuerdo bien era de una niña, pero por algo me la encontré lo afirmaba y le decía a Dios gracias, gracias, gracias por este regalo. 

Esa cartera era de una dama no me puedo imaginar la cara de angustia de la madre al ver que perdió la cartera y las credenciales de su hija y yo dando gracias ja ja ja que ridículos somos los seres humanos cuando pasamos por estas cosas siempre queremos justificarnos y ser ganadores, en fin como en ese momento no preste atención a ello lo que más quería en ese momento era aprovechar ese dinero.

Así que lo que hice fue pensar a mi conveniencia como hacer un jaque pero sin mate, decidí regresar la cartera pero me quedaba con el dinero tratando de justificar que esa es una buena recompensa y así lo hice con eso calme a mi conciencia un rato, así que llegue a la casa con mi hermano y le dije hermano te regalo cuarenta dólares con la condición de que regreses esta cartera a su dueña mira aquí está la identificación y dice que vive por nuestra colonia, mi hermano me dijo que no, que regresara esa cartera así que le dije mira en estos momentos la estamos pasando mal así que este dinero que te doy es para que te ayudes ¡y si quieres he! Al ver que lo había arrinconado decidió dejar esa cartera a su dueña, y no quiero saber de quién es ni en donde vive solamente regrésala, hoy en día no me puedo imaginar la cara de mi hermano al recordar esa acción que lo obligue a eso creo que se ha de avergonzar de mí.


Esa mañana con ese dinero fui a una tienda de autoservicio compre despensa llegue a la casa con el botín y transcurrió la tarde, mi padre ya era viudo tenía un negocio en la ciudad pero mi padre no llegaba del negocio ya era más de las ocho de la noche preocupados nosotros hasta que llego, entro muy triste el casi ya no hablaba por la tensión de mantenernos ya que creo que como éramos tres hijos él veía por nosotros, deshaciéndose en su negocio para alimentarnos esos días el negocio iba de mal en peor solamente nos daba para comer y medio pasarla, recuerdo sus palabras cuando llego.

Hijos me acaban de asaltar, pero que te paso papa quien fue- él nos dijo simplemente estaba yo en la central de abastos comprando cosas para comer había comprado ya unas cebollas cuando dos sujetos se subieron al carro y me dijeron vámonos yo pensé que me iban a matar uno de ellos dijo- él no es, no es el. Y el otro dijo de todos modos ya estamos aquí, con una pistola apuntando a mi cabeza me observaron y algo se apiado en ellos me quitaron el dinero de la venta y no tenemos ahora dinero me quitaron casi doscientos dólares. Y aquí están estas cebollas las más caras que he comprado. 

Nos quedamos mudos, como tu estas ahora sin saber que decir con la tristeza mezclada con coraje e impotentes ante esa situación y mi conciencia me reclamaba, más trataba de calmarla pero es como un niño quejándose diciéndome todo lo que había ocurrido era por mi culpa, en ese momento me quedaban como cien dólares los saque de mi bolsillo y le dije papi ten con esto salimos, los tomo y veía sus lágrimas de mi papa salirse de sus ojos, así entendí que nadie puede quitarle a nadie nada, aun encontrándose dinero como en este caso es de alguien la leyes existen y Dios te observa y te dará una buena lección o una buena recompensa, me costó mucho trabajo perdonarme el que a mi papa tuviera una pistola en la cabeza, lo comprendes amigo - hoy comprendo las leyes del KYBALION y ahora las uso para mi beneficio, si Zerati lo comprendo no quiero que me pase lo mismo que a ti en este momento voy a buscar la dirección de esta cartera y espero mejor mi recompensa como Dios quiera dármela.


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